Ashwagandha

La Ashwagandha (Withania somnifera L. Dunal) es una planta perenne de la familia de las solanáceas, originaria de las regiones áridas del subcontinente indio, el norte de África y Oriente Medio. Se considera uno de los principales rasayanas de la medicina ayurvédica — una categoría de remedios tradicionales utilizados para favorecer la longevidad, la energía y la resistencia psicofísica — con una historia de uso documentada de más de tres mil años. El nombre sánscrito significa literalmente «olor a caballo»: una referencia tanto al aroma característico de la raíz como a la tradición que la asocia con la fuerza y la vitalidad equinas.

Hoy en día, la Ashwagandha es uno de los ingredientes funcionales de origen botánico más estudiados del mundo. En los mercados europeo y norteamericano, su crecimiento ha sido constante durante la última década, impulsado por la demanda de soluciones naturales para el manejo del estrés, el apoyo cognitivo y la recuperación física. Se clasifica como adaptógeno: una sustancia de origen natural que favorece la capacidad del organismo para responder a diversos tipos de estrés — físico, mental y emocional — sin producir efectos estimulantes o sedantes claros.

Composición y principios activos: los withanólidos

La parte más utilizada de la planta es la raíz, aunque en algunas tradiciones también se emplean las hojas y las bayas. Los principales compuestos bioactivos son los withanólidos — lactonas esteroides naturales presentes casi exclusivamente en el género Withania —, entre los cuales la withaferina A y el withanólido A son los más estudiados.

Los extractos de calidad destinados al uso como complementos alimenticios están estandarizados en cuanto a su contenido de Withanólidos, que suele oscilar entre el 1,5 % y el 10 %. La estandarización es un factor crítico a la hora de elegir el ingrediente: los extractos no estandarizados u obtenidos de diferentes partes de la planta (en particular las hojas, que contienen Withaferina A en concentraciones más elevadas que la raíz) pueden presentar perfiles de seguridad y actividad distintos de los documentados en los ensayos clínicos.

Entre los extractos patentados más comunes en las formulaciones se encuentran el KSM-66 — un extracto elaborado exclusivamente a partir de la raíz mediante un proceso de extracción basado en la leche, de acuerdo con los principios ayurvédicos — y el Sensoril, obtenido a partir de raíces y hojas mediante un proceso acuoso. Ambos extractos difieren en su composición y en el conjunto de estudios clínicos que los respaldan.

Mecanismo de acción: el eje HPA y más allá

El principal mecanismo de acción de la Ashwagandha consiste en la modulación del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (HPA), el sistema neuroendocrino central que regula la respuesta al estrés. En condiciones de estrés crónico, el eje HPA produce niveles elevados de cortisol, el principal glucocorticoide del estrés, lo que tiene consecuencias negativas sobre el metabolismo, el sistema inmunitario, la calidad del sueño y la función cognitiva.

Los ensayos clínicos demuestran que la suplementación con extractos estandarizados de Ashwagandha puede contribuir a reducir los niveles de cortisol en personas que sufren estrés crónico. Un metaanálisis de 2023 reveló una reducción media del cortisol en ayunas de entre el 15 % y el 30 % respecto a los valores iniciales en adultos estresados; un estudio de referencia realizado con 600 mg/día de KSM-66 durante 60 días documentó una reducción de 15,7 a 11,3 µg/dL en el grupo tratado, frente a una variación mínima en el grupo placebo.

Entre los mecanismos documentados se incluyen además:

  • Actividad GABAérgica — los Withanólidos interactúan con los receptores GABA-A, el principal sistema inhibidor del sistema nervioso central, con un efecto ansiolítico y relajante sin comprometer el estado de alerta.
  • Actividad Antioxidante — los compuestos de la Ashwagandha ejercen una acción antioxidante en los tejidos nerviosos, lo que contribuye a reducir el estrés oxidativo asociado a la inflamación crónica y al envejecimiento celular.
  • Modulación de la Respuesta Inflamatoria — la Withaferina A muestra una actividad inhibidora sobre el NF-κB, uno de los principales reguladores de la respuesta inflamatoria.
  • Apoyo a la Función Tiroidea — algunos estudios documentan un aumento de los niveles de T3 y T4 en personas con hipotiroidismo subclínico, lo que tiene implicaciones para el metabolismo energético.

Las principales pruebas clínicas

El conjunto de pruebas clínicas sobre la Ashwagandha no deja de crecer, con estudios aleatorios controlados y metaanálisis publicados en los últimos años. Las áreas en las que las pruebas son más sólidas son:

  • Estrés y Ansiedad — el efecto más documentado. Varios ensayos clínicos muestran reducciones significativas en escalas validadas de estrés percibido (PSS) y de síntomas de ansiedad (DASS, Escala de Ansiedad de Hamilton) en comparación con el placebo, con dosis de entre 240 y 600 mg/día de extracto estandarizado durante 8–12 semanas.
  • Calidad del Sueño — un metaanálisis de 2021 (Cheah et al., PLoS ONE) ha documentado una mejora significativa en la calidad del sueño, el tiempo de conciliación del sueño y el estado de vigilia matutino en adultos con trastornos del sueño leves o moderados.
  • Rendimiento Físico y Recuperación Muscular — los estudios realizados en adultos activos muestran un aumento de la fuerza muscular (1RM) y una mejora de la recuperación tras el ejercicio con dosis de 600 mg al día durante 8 semanas, con efectos sobre el VO₂máx y una reducción de los marcadores de daño muscular.
  • Función Cognitiva — datos preliminares sobre la mejora de la memoria de trabajo, la velocidad de procesamiento y la atención en adultos con estrés crónico.

Gastrodia elata y Ashwagandha: comparación entre dos adaptógenos botánicos

La Ashwagandha comparte con la Gastrodia elata la pertenencia a la categoría de los adaptógenos de origen botánico con propiedades neuroprotectoras demostradas. Sin embargo, ambas plantas actúan a través de mecanismos distintos: mientras que la Ashwagandha modula principalmente el eje HPA y el sistema GABAérgico, la Gastrodia elata actúa a través de la Gastrodina, un glucósido con propiedades antioxidantes y neuroprotectoras específicas sobre el tejido nervioso. Su combinación en formulaciones para la salud cognitiva y el bienestar mental es un área de creciente interés en la investigación nutracéutica.

Las formas disponibles para la formulación

La Ashwagandha está disponible en diferentes formas para la elaboración de suplementos:

  • Extracto Seco estandarizado en Withanólidos — la forma más utilizada en los complementos alimenticios. Permite una dosis precisa y reproducible de principios activos. La estandarización puede referirse a los withanólidos totales o a marcadores específicos (Withaferina A, Withanólido A). Disponible en cápsulas, tabletas y polvos.
  • Extractos patentados (KSM-66, Sensoril, Shoden) — extractos obtenidos mediante procesos de producción específicos y respaldados por un conjunto de estudios clínicos dedicados. Permiten realizar afirmaciones técnicas sobre la formulación basadas en investigaciones propias. Shoden es especialmente concentrado (35 % de withanólidos glicosilados) y activo en dosis muy bajas (120 mg/día).
  • Polvo de Raíz — forma tradicional, menos estandarizada. Se utiliza en formulaciones que potencian el enfoque de la planta entera y la tradición ayurvédica. Requiere dosis más elevadas (normalmente, de 3 a 6 g al día) en comparación con los extractos concentrados.

El marco normativo europeo: una situación en constante evolución

El marco normativo europeo relativo a la Ashwagandha se encuentra actualmente en fase de revisión. Se trata de un aspecto que quienes formulan o comercializan suplementos a base de esta planta deben seguir de cerca.

En septiembre de 2024, el Instituto Federal Alemán de Evaluación de Riesgos (BfR) publicó la Comunicación 39/2024, en la que recomendaba precaución en el consumo de preparados a base de Ashwagandha por parte de la población general, a la luz de los casos notificados de hepatotoxicidad y de la insuficiencia de datos disponibles para una evaluación definitiva del riesgo. El BfR indicó que los niños, las mujeres embarazadas, las mujeres en periodo de lactancia y las personas con enfermedades hepáticas deberían evitar su consumo.

A nivel europeo, la EFSA y las autoridades nacionales de seguridad alimentaria de varios Estados miembros están revisando activamente la situación normativa de la Ashwagandha en los complementos alimenticios. En el momento de redactar esta ficha, no se ha iniciado ningún procedimiento con arreglo al artículo 8 del Reglamento (CE) 1925/2006 — que puede dar lugar a restricciones en el uso de un ingrediente — pero la evolución del marco normativo requiere una actualización constante.

La Ashwagandha no cuenta con declaraciones de propiedades saludables aprobadas por la EFSA con arreglo al Reglamento (CE) n.º 1924/2006. Las declaraciones que pueden utilizarse en el etiquetado en Italia deben respetar las indicaciones del Ministerio de Sanidad para los productos botánicos, que permite afirmaciones funcionales tradicionales siempre que no sean terapéuticas ni engañosas.

No se recomienda el uso de Ashwagandha durante el embarazo, la lactancia ni en niños, debido a la falta de datos sobre su seguridad en estos grupos. Las personas con enfermedades hepáticas, trastornos tiroideos, enfermedades autoinmunes o que estén en tratamiento con fármacos antidiabéticos, inmunosupresores, sedantes u hormonas tiroideas deben consultar a su médico antes de tomar suplementos a base de Ashwagandha. El marco normativo europeo relativo a esta planta se encuentra en fase de revisión: es recomendable consultar las actualizaciones de las indicaciones de las autoridades competentes.

Recuerde siempre que es importante consultar a un profesional sanitario antes de iniciar cualquier nuevo suplemento o tratamiento.