Zinc

El zinc es un mineral esencial, el término esencial significa que nuestro cuerpo no puede producirlo por sí mismo ni almacenarlo durante largos periodos de tiempo, por lo que debe introducirse a través de la dieta o de suplementos. El zinc es indispensable para el buen funcionamiento de nuestro organismo; es un mineral que interviene en más de 300 reacciones enzimáticas.

En los suplementos, se utiliza en forma de Gluconato de Zinc, porque es más soluble y se absorbe más fácilmente que el Zinc puro (que no puede tomarse solo).

El Zinc abunda sobre todo en las carnes rojas (especialmente la ternera y el cordero), el marisco (ostras, cangrejos, langostas), las aves (pollo, pavo), los huevos, las legumbres (lentejas, garbanzos, alubias), los cereales integrales, los frutos secos y las semillas (semillas de calabaza, nueces, anacardos), los productos lácteos (leche, queso). El organismo no absorbe todo el Zinc presente en los alimentos y la absorción varía según la fuente. El de origen animal suele ser más biodisponible que el de origen vegetal.

En caso de una deficiencia establecida, tu médico puede recomendarte tomar suplementos de Zinc, que interviene en una amplia gama de funciones biológicas, entre ellas:

Sistema inmunitario
Favorece el buen funcionamiento del sistema inmunitario, ayudando a combatir infecciones y enfermedades.

Metabolismo
Es necesario para el correcto funcionamiento de muchas enzimas que intervienen en el metabolismo de
hidratos de carbono, lípidos y proteínas.

Crecimiento y desarrollo
Es crucial para el crecimiento y el desarrollo, especialmente durante la infancia, la adolescencia y el embarazo.

Función celular
Es necesario para la división y reparación celular, así como para mantener sanos la piel, el pelo y las uñas.

Las necesidades diarias de zinc varían según la edad, el sexo y el estado fisiológico. Para un adulto sano, el valor de referencia suele estar entre 8 y 11 miligramos al día. Durante el embarazo y la lactancia, las necesidades aumentan ligeramente. El límite máximo tolerable para los adultos es de 25 miligramos al día en Europa, y de 40 miligramos al día en Estados Unidos.

Una ingesta excesiva de zinc, sobre todo a través de suplementos, puede provocar efectos secundarios como náuseas y trastornos gastrointestinales como vómitos, calambres abdominales y diarrea. Alteraciones del gusto (sabor metálico en la boca). Reducción de la absorción de cobre, con riesgo de anemia y neutropenia en caso de exposición crónica. Supresión de la respuesta inmunitaria a dosis muy altas y prolongadas. Dolor de cabeza y fatiga. Recuerda siempre que es importante consultar a un profesional de la salud antes de empezar cualquier nuevo suplemento o tratamiento.